El término Veracidad aparece con muy pocas definiciones en los diccionarios, resumiéndose prácticamente a plantear como aquella cualidad de ser veraz, o sea, que dice, usa o profesa siempre la verdad, o actúa en conformidad con la verdad.

Es así que guarda una relación estrecha con el concepto de la verdad, y con otros términos semejantes, como son la franqueza, la autenticidad, la sinceridad, entre otros. Desde este punto de vista la veracidad se rige por normas y valores que son establecidos socialmente y, por lo tanto, es susceptible de ser educada y enseñada.

Un planteamiento es veraz cuando se ajusta a una verdad considerada como tal, por lo que la veracidad es siempre una comprobación de una realidad que es cierta en sí misma, y que suele catalogarse como un valor o cualidad positiva por un grupo social dado.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

El poeta romano Horacio, refiriéndose a la veracidad, considera verosímil aquello que nos parece verdadero según el patrón establecido por los mitos clásicos, que son la expresión jerarquizada de los valores sociales. Es válido este planteamiento de Horacio en lo referido a que la veracidad se rige por normas y valores establecidos socialmente, por lo tanto, es susceptible de ser educada, enseñada a nuestros niños.

Si bien proponemos actividades pedagógicas con este objetivo es necesario que el educador conozca que estas no bastan; sino que debe aprovechar todas las oportunidades que la vida cotidiana ofrece al niño en el centro infantil, para enseñarlo a ser veraz y a que conozca que la veracidad nos ayuda a vivir en paz con las demás personas.
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Resulta de mucho interés el trabajo encaminado a lograr que los niños digan la verdad en aquellas situaciones que así lo requieran. Se tendrá cuidado de no confundir la fantasía con la falta de veracidad y evitar el crear situaciones que impidan el desarrollo de la fantasía, que es una característica del pensamiento infantil. El trabajo debe partir de aquellas situaciones en que es importante decir la verdad, en esto el ejemplo del adulto desempeña un papel fundamental. Nunca se debe mentir a los niños, siempre se darán respuestas lógicas y reales que  favorezcan la imitación y la comprensión de porqué se debe decir la verdad.

Por ejemplo, si se pregunta qué hicieron el fin de semana, lo importante es que se refieran a lo que hicieron realmente, aunque el cuento lleve un poco de fantasía, pues aún en ellos lo fantástico y lo real se interrelacionan y complementan. Todo lo que el niño dice es muy importante para él, por lo que se escuchará y no se regañará cuando exprese sus fantasías: El niño está aprendiendo a expresar lo que piensa.

Hay situaciones que requieren que el niño diga la verdad, por ejemplo, cuando le preguntamos, ¿quién rompió un juguete? o ¿quién gana una competencia? En estos casos se debe tener cuidado al manejar situaciones en que decir la verdad implique la desaprobación del adulto.

Esta cualidad se puede trabajar mediante conversaciones, cuentos, narraciones, dramatizaciones, títeres, etc.

La obtención de logros será con un trabajo paciente y dedicado, teniendo siempre el cuidado de no hacer exigencias por encima de  sus posibilidades. Se debe tener presente que algunas mentiras intrascendentes son normales en las conductas de los niños, aunque éstas no se deben estimular. Resulta muy útil el estímulo a los niños cuando dicen la verdad, y orientar a los padres para que mantengan una actitud consecuente hacia sus hijos en este sentido.