La sinceridad se define como: Sencillez, pureza, ingenuidad, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento. La persona sincera es aquella que se expresa sin doblez, veraz, real, que no finge.

Lo contrario de esta cualidad es fingir algo que realmente no se siente, por ejemplo, decir algo para agradar a otros cuando realmente no lo sentimos.

Desde pequeño hay que enseñar al niño a ser sincero, esta es una de las cualidades que más se precisa desarrollar en la sociedad actual, es por ello que la educación, la escuela infantil, debe proponerse como meta  educar  niños y hombres, niñas y  mujeres sinceros.

PARTICULARIDADES 1 Y 2 PRIMARIA

Al llegar a este grado el niño tiene un mayor conocimiento del mundo en que vive y de las relaciones personales con los otros, si se ha trabajado adecuadamente en el preescolar el valor de la sinceridad, el niño sabe que fingir es negativo, y aunque en esta edad se expresan sinceramente, no obstante aún persiste en algunos casos su afán por quedar bien con el adulto y eso puede llevarlo a ocultar algunas travesuras que han hecho, aunque generalmente cuando el maestro pide que se señale quien ha cometido una travesura en el grupo, los niños no ocultan la verdad.

Las valoraciones que hacen sobre su conducta son muy generales, es bueno, se porta bien, etc. esto está dado en que el desarrollo del vocabulario aún no les permite caracterizar las cualidades de la personalidad de forma más precisa.

Persiste en estas edad el interés de parecerse al adulto por lo que padres y maestros han de ser un buen ejemplo para el niño en cuanto a este valor.

PARTICULARIDADES 3 O SUPERIOR PRIMARIA

Si el trabajo educativo anterior ha sido eficiente, los alumnos del segundo ciclo poseen por lo general un concepto más preciso sobre la significación de la sinceridad, no obstante si el maestro, la familia y los adultos que le rodean no son ejemplos para él, este valor no se consolida por lo que  aún requieren acciones pedagógicas y de acciones en su medio social que le sirvan de modelo.

En estas edades el amigo, el compañero adquiere una gran importancia para el niño, el sentirse no aceptado en el grupo de sus iguales significa mucho para el alumno, los análisis grupales son una buena vía en estas edades para la adquisición de los valores, también hay que tener en cuenta que las actividades pedagógicas con este fin han de ser bien concebidas por el maestro en las que se ejerciten los rasgos que caracterizan la sinceridad, y que se manifiestan en las relaciones interpersonales, en la conducta del alumno hacia sus compañeros, en la autovaloración de sus errores aunque impliquen reprobación por los demás.