La sinceridad se define como: Sencillez, pureza, ingenuidad, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento. La persona sincera es aquella que se expresa sin doblez, veraz, real, que no finge.

Lo contrario de esta cualidad es fingir algo que realmente no se siente, por ejemplo, decir algo para agradar a otros cuando realmente no lo sentimos.

Desde pequeño hay que enseñar al niño a ser sincero, esta es una de las cualidades que más se precisa desarrollar en la sociedad actual, es por ello que la educación, la escuela infantil, debe proponerse como meta  educar  niños y hombres, niñas y  mujeres sinceros.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

En la primera infancia los niños suelen imaginar cosas que aceptan como ciertas y que no constituyen mentiras, sino solamente la dificultad de diferenciar entre lo percibido en la realidad y lo imaginado. Esto debe ser conocido por el educador para no señalar como una conducta no sincera lo que es una simple confusión de planos de su mundo interno.

Es tremendamente importante además en la formación de este valor el ejemplo del adulto: Si el niño o la niña observan y se percatan de que sus padres, educadores u otras personas mayores no son sinceras, tenderán a aceptar como buenos esos patrones incorrectos, y podrán asumir conductas de falsedad y no sinceridad.