El respeto se define en la mayor parte de los diccionarios más que como un valor respecto  a otros valores, acciones o comportamientos, que como valor en sí mismo. Así aparecen muchas acepciones como respeto a la diversidad, hacia los demás, hacia lo ajeno, entre otras.

El respeto como valor se define en el Diccionario de la R. A. E. como la veneración, la consideración, deferencia o acatamiento que se hace a alguien o algo. También lo implican como el reconocimiento del valor de algo.

Otros diccionarios añaden las definiciones del reconocimiento del valor inherente y los derechos de los individuos y de la sociedad. Es un valor moral que faculta al hombre para el reconocimiento, aprecio y valoración de las cualidades de los otros y de sus derechos, ya sea por su conocimiento, experiencia o como personas.

En suma, es reconocer, apreciar y valorar a la persona, así como a los demás, estableciendo lo que cada uno puede o no hacer, como base de la convivencia grupal. Respetar a alguien es tratarlo de acuerdo con su dignidad.

De igual manera se define que el respeto no solamente se aplica hacia las leyes o la actuación de las personas, sino que se imbrica con la autoridad que los padres ejercen sobre los hijos, los maestros con sus alumnos, etc.

Sin embargo el respeto también suele relacionarse con el miedo, el temor, el  recelo o la aprensión hacia una idea, un objeto, un concepto o determinado tipo de actuación.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

La enseñanza del respeto por el bien común comprenderá desde el respeto a las cosas que en la  escuela son bienes comunes hasta los que corresponden a los bienes sociales, como lo son: parques, bibliotecas, teatros, monumentos, museos, cines, etc.

En la escuela  ha de enseñarse al niño desde muy pequeño a no romper plantas del jardín, no maltratar muebles, no pintar las paredes. Cuidar los  libros de la biblioteca, los rincones, piletas de agua, adornos, esculturas, pinturas, etc.

En la comunidad y en las ciudades hay bienes de uso y disfrute  de toda la población que es necesario enseñar a los pequeños a no ensuciar echando papeles y restos de comidas en las calles, parques, fuentes, teatros, cines.

No maltratar los animales y plantas de parques y jardines zoológicos, ni romper asientos de lugares de uso común como los cines, bibliotecas, salas de vídeo, teatros, etc.

Cuidar el  patrimonio artístico y cultural de la ciudad donde vivimos (edificios conventuales, archivos y bibliotecas, pinturas y ornamentos).

El maestro, los padres, los adultos en general deberán ser el mejor ejemplo que tenga el niño en este aprendizaje.