Aparte de sus definiciones en el plano físico como es el hecho de que la persistencia consiste en el tiempo durante el cual la retina de la membrana ocular retiene la impresión de las imágenes visuales que posibilitan la  continuidad de las películas cinematográficas y de televisión, en el plano psicológico la Real Academia de la Lengua la define como la insistencia, empeño, firmeza o constancia en algo, en la ejecución de una acción. También suele atribuirle el significado de la duración o permanencia de una actividad o suceso.

Otros diccionarios sólo concretan su definición a lo físico-material: persistencia visual, acústica, de los objetos.

En definitiva la persistencia se valora como una cualidad humana indispensable para la consecución de las cosas, lo que determina que en ocasiones se le identifique con la perseverancia del ser humano para encauzar su acción hacia una meta, un objetivo, o el logro de una conclusión.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

La persistencia se explica como la acción de mantenerse firme o constante en algo, o como la insistencia en conseguir algo propuesto. También, en cierto sentido, es que algo perdure por largo tiempo.

Desarrollar la persistencia en el niño pequeño conlleva realizar un trabajo paciente y sistemático, puesto que sus procesos psíquicos son involuntarios.

El niño en la etapa de los cero a los seis años no dirige voluntariamente su conducta, solo apenas comienza el desarrollo de la voluntad, en la medida en que la educación estimule el desarrollo y las actividades que se realicen persigan este objetivo, se va formando poco a poco la voluntariedad de los procesos psíquicos.

Dado lo anteriormente expresado es absolutamente válido trabajar en el niño la persistencia como una cualidad psíquica, y enseñarle a que termine aquello que empieza, a que persista hasta obtener el resultado deseado aunque la actividad sea difícil.

Esta no es una tarea fácil, en particular con los más pequeñitos, sin embargo en el niño que ya está en el grado preescolar o preprimaria, ha de haberse alcanzado un nivel aceptable de la persistencia, que es lo que le permite obtener un rendimiento apropiado en las actividades docentes.