La paciencia aparece definida con variadas acepciones en el Diccionario de la R.A.E., entre ellas se plantea desde el punto de vista del desarrollo psíquico como la capacidad de padecer o soportar algo sin alterarse, el saber esperar cuando algo se desea, la capacidad para hacer cosas pesadas o minuciosas.

Otros diccionarios la plantean como la perseverancia en realizar algo, o la aptitud del ser humano para soportar cualquier contratiempo o dificultad y soportarlos con resignación, la tranquilidad para esperar, o la calma para realizar trabajos minuciosos.

En términos generales se considera como una importante característica de la personalidad que apoya o afirma la manifestación de otros valores, como sucede en el caso de la perseverancia, la resiliencia o la tolerancia, por solo nombrar a algunos.

PARTICULARIDADES 1 Y 2 PRIMARIA

La paciencia está estrechamente relacionada con la calidad de los procesos de excitación e inhibición de la corteza cerebral y, aunque no es una ley inexorable, los individuos de sistema nervioso fuerte e irritable tienden a ser impacientes, mientas aquellos que poseen uno que se caracteriza por la lentitud de los procesos, como el flemático, tienden a ser más pacientes que aquellos. En la medida que los  procesos psíquicos tales como el lenguaje, la memoria, el pensamiento, se van consolidando, el maestro ha de trabajar en varias direcciones para enseñarles a tener paciencia.

Por lo general los escolares, incluso los de los grados mayores, suelen ser impacientes, y con frecuencia actúan de acuerdo con sus impulsos y deseos inmediatos, por lo que se requiere educar la paciencia para que sean capaces de postergar la retribución inmediata de aquello que desean.

Ello se facilita más si se llevan a cabo acciones y actividades dirigidas a la consecución de estos objetivos. Así, el establecimiento de un sistema de demandas y el aprendizaje paulatino y consecuente de cosas que no pueden tener retribución inmediata, colaboran en mucho a construir una actitud paciente en los alumnos, que poco a poco va  conformando la cualidad psíquica de la paciencia.

En el caso de los alumnos del primer ciclo, que por desarrollo son todavía niños y niñas preescolares, las actividades deben promover un autocontrol y una regulación de la conducta, pues la escuela espera de ellos un determinado comportamiento. El maestro debe, pues, realizar actividades que en su realización implican el diferir la gratificación inmediata, el seguir un determinado proceso, el postergar el logro, lo cual poco a poco va conformando la cualidad psíquica de la paciencia. En este sentido las tareas y acciones que impliquen el ajustarse a un plan definido, el realizar actividades grupales en las que cada alumno deba esperar por el resultado del otro, y el seguimiento de diversas instrucciones, colaboran a reforzar la paciencia.

PARTICULARIDADES 3 O SUPERIOR PRIMARIA

Los alumnos del segundo ciclo deben alcanzar, desde los grados iniciales, un cierto nivel de control de su comportamiento para asimilar el proceso educativo que se vuelve mucho más complejo que antes, para lo cual cuentan con un mayor desarrollo del pensamiento lógico verbal, que les permite hacer deducciones y conclusiones de procesos y acciones que se dilatan en el tiempo. Esto debe ser aprovechado por el maestro para la realización de actividades que impliquen la elaboración por los propios alumnos de un plan de acción, la realización de tareas complejas que impliquen una labor grupal en la que cada cual ha de esperar por los resultados de los demás, y la puesta en práctica de formas organizativas que conlleven una dilación en el tiempo, y para lo cual se requiere una dosis grande de paciencia.

En este sentido el realizar la búsqueda de información para las investigaciones, el hacer foros y talleres, o llevar a cabo campañas o concursos, son actividades que por su propia esencia requieren postergar los resultados inmediatos, y consecuentemente se convierten en vías para el desarrollo de la paciencia.

En el caso de la educación para la paz la misma requiere de un gran nivel de paciencia para convertirse en una real cultura de paz, pues no siempre existe coincidencia entre los gobiernos, estados, regiones o localidades respecto a idénticas cuestiones, como tampoco en el plano personal e individual el aceptar todos las mismas restricciones o condiciones. Es por ello que la construcción interna de la paciencia se une a otras cualidades como la tolerancia o la comprensión, y se convierte en un valor imprescindible en el desarrollo de dicha cultura de paz.