El término Orden aparece con una gama infinita de significados y definiciones en todos los diccionarios, y que van desde su consideración como un valor, hasta su apreciación como concepto matemático, musical o estructura institucional, entre tantos otros.

Así, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española inicia sus definiciones planteando al orden como la colocación de las cosas en el lugar que les corresponde o la buena disposición de éstas entre sí, y su sucesión o serie, la relación de los objetos entre sí.

Ya entrando en un plano más psicológico o educativo lo define como la regla o modo que se observa para hacer las cosas, el método que se sigue para hacer algo, la ubicación de las cosas siguiendo un determinado criterio de organización en el lugar apropiado o en el que le corresponde.

Otros diccionarios lo plantean como la organización de las partes para hacer algo funcional y preciso, lo que incluye una idea de finalidad y una acción inteligente. Es lo opuesto a la desorganización, el desorden o el caos, siendo un método organizado y coordinado de funcionar o desarrollar algo.

Finalmente, el Diccionario de la Asociación Mundial de Educadores Infantiles lo señala como la habilidad intelectual que consiste en disponer de forma sistemática un conjunto de datos a partir de un atributo determinado.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

Se dice que el orden es la disposición metódica, concertada y armoniosa de las cosas, es una regla establecida por la naturaleza para el desenvolvimiento de los hechos y fenómenos. También el orden se relaciona con la paz y la tranquilidad.

Ordenar es pues, el poner en orden, alinear, clasificar, arreglar, encaminar y dirigir a un fin, y en matemáticas, disponer en los términos de manera que sus grados vayan decreciendo o aumentando constantemente.

El orden está en todas las cosas humanas, y permite el ahorro de esfuerzo y energía: una cosa desordenada funciona mucho peor que una ordenada. Un niño ordenado es un niño tranquilo, que sigue un método para hacer las cosas, que organiza su actividad.

El niño pequeño tiende a ser desordenado, porque no comprende que las cosas han de hacerse de determinada manera. Es función de la educación irle progresivamente ordenando su comportamiento, ello le trae armonía, paz y buena disposición hacia las cosas. Su vida ha de tener también un orden, que se expresa en un horario, en un régimen organizado de su vida cotidiana que le ayuda a tener estabilidad emocional.

El niño también debe aprender que las cosas tienen un orden, tanto para hacer una poesía, como para elaborar una música, como para contar y narrar, es por eso que se le han de enseñar actividades en las que tenga necesidad de hacer uso de un ordenamiento o de comprender un orden de cosas.

En la base de la disciplina está el orden: las cosas han de hacerse de una manera, ello ahorra esfuerzo y granjea la aprobación adulta, pues un niño desordenado y malcriado no concita elogio, algo que le es indispensable para la formación de una autoestima adecuada.

En la escuela infantil hay que organizar la vida del niño, darle un ordenamiento a su vida y sus acciones, y dentro de una independencia que también es necesario propiciarle, hacer posible que tenga una conducta socializada y de buena relación con los demás.