La definición del concepto Obediencia aparece en la mayoría de los diccionarios como el cumplimiento o realización de lo que se manda, de lo que se ordena o de lo que es normativo, el modo de ser de quien cumple lo que se le conmina, o es preceptivo. En sentido preciso aparece que obedecer es aceptar y cumplir la voluntad de una autoridad, y la obediencia es el hecho o el hábito de comportarse así, si bien en una perspectiva más amplia puede llamarse obediencia al acto de cumplir los deseos de otro, aunque no sea una autoridad.

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua la plantea como la acción de obedecer.

Algunas otras fuentes destacan a la obediencia como el cumplir con un mandato o con un precepto y se plantea que es un hábito moral por el cual se ejecuta una orden de un superior con el intento preciso de cumplir con lo acordado.

En sentido amplio se dice que existen tres tipos generales de obediencia, tales como la obediencia a la autoridad, a los demás y de la autoridad, pues obedecer implica, en diverso grado, la subordinación de la voluntad a una autoridad, el acatamiento de una instrucción, el cumplimiento de una demanda o la abstención de algo que prohíbe.

No obstante, existe una variada gama de obediencias: infantil, militar, solidaria, sociológica, religiosa, jurídica, política, entre otras muchas.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

La acción de obedecer es aquella en la que se acatan normas, órdenes, reglas y comportamientos. Obediente es la persona que tiene hábito de obedecer.

Es necesario enseñar al niño a obedecer a los adultos, porque esta obediencia forma parte del aprendizaje del control y regulación de la conducta, de la asimilación las reglas, las cuales irá asimilando primero en el plano externo, haciendo las cosas como el adulto le dice para agradarlo, y ganarse su aprobación y elogio; y posteriormente, si el niño es debidamente estimulado por el adulto, por propio deseo, aprendiendo a controlar su conducta y cumplir las reglas de manera consciente, ya no para agradar a nadie sino por la satisfacción que esto le produzca.

Desde bien pequeñito al niño se le enseñará a cumplir sencillas órdenes, que irán complicándose después, en la medida que su desarrollo así lo permita, pues el proceso de socialización es largo y complejo.

Si bien es preciso enseñar al niño a ser obediente, esto no quiere decir que sea una obediencia ciega, siempre se le debe explicar el porqué es necesario que haga las cosas que se le pidan.

En este bloque se sugieren  algunas actividades para desarrollar la obediencia, pero en realidad esto se logra por la enseñanza sistemática en todas las actividades que el niño realiza en el centro infantil, como por ejemplo: las actividades libres, el juego, los procesos de satisfacción de necesidades básicas (aseo, baño, alimentación, etc.) y las actividades docentes.