El término de laborioso aparece en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua con la acepción de trabajador o muy aplicado al trabajo, de ahí se desprende que la definición de laboriosidad se concrete como la dedicación, constancia y cuidado en una labor.

De igual manera se relaciona con la dificultad o complejidad que algo puede tener para su realización o ejecución.

Otros diccionarios hablan de aplicación o inclinación al trabajo, la voluntad para empezar y terminar algo bien hecho, completo, en el tiempo previsto y con entusiasmo.

La laboriosidad significa así hacer con cuidado y esmero las tareas, labores y deberes propios en determinadas circunstancias, en la que el trabajo es el estado inicial, y donde luego el hacerlo bien y tomando en cuenta los detalles lo convierte en un valor.

La laboriosidad conlleva el desarrollo de otros valores, como son el esfuerzo, la persistencia, el orden. También exige constancia, imaginación, paciencia. Es solicitar, procurar e intentar alguna cosa con eficiencia, actividad y esmero, aplicándose con desvelo y cuidado en la ejecución de algo.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

Se dice de la persona laboriosa que se aplica al trabajo. Esta es una cualidad que puede educarse desde que el niño es pequeño, tanto en el centro infantil como en la familia.

En el centro infantil esta cualidad se puede trabajar en todas las actividades y procesos en que participen los niños, también se programan actividades con este fin específico, como por ejemplo, trabajos colectivos con un fin socialmente útil, pequeños encargos, trabajo en la naturaleza (cuidado de plantas, animalitos y el entorno del centro infantil). Se pueden programar trabajos, que en algunos sistemas educativos llaman turnos o guardias, mediante las cuales el niño ayuda a su educador a recoger el salón, a entregar materiales, etc.

Estas actividades constituyen un marco propicio para desarrollar diversos contenidos, como las relaciones de cooperación y los sentimientos de admiración y respeto por el trabajo de los adultos. Es importante destacar que el trabajo en esta edad no significa la necesidad de crear un producto sino que tiene como objetivo fundamental contribuir a la formación integral de los niños.

Las actividades brindan a los niños amplias posibilidades de hacer diferentes acciones, de utilizar diversos instrumentos y cuidar de ellos, además al realizar tareas de este tipo se van acostumbrando a tener responsabilidad en su cumplimiento y llegan a comprender la necesidad de las labores propias del hogar y del centro infantil, tales como, ayudar a poner los manteles y las servilletas, ayudar a limpiar las mesas y sillas, a recoger los juguetes y ordenarlos, limpiar el salón, organizar el salón y el juguetero, mantener limpios los rincones, etc.

También requiere de manera muy especial de la educación familiar, para lograr una influencia sistemática y la consistencia educativa que garantice el cumplimiento de los objetivos propuestos, por lo que desde los primeros días del curso es necesario que los padres conozcan qué deben lograr sus hijos y cómo pueden colaborar ellos.

En sentido general la actividad laboral en esta edad estará dirigida a que los niños sientan placer por el hecho de que ayudan, trabajan y son útiles, por lo cual es necesario hacerles comprender que el trabajo no es igual al juego y que han comenzado una tarea importante que deben terminar.

Un aspecto importante que siempre se debe tener en cuenta es el ejemplo del adulto, el que constituye el método fundamental en la educación moral y laboral, por lo que de la manera en que se actúe, de la sensibilidad y el tacto pedagógico que se tenga para tratar a los niños, dependerá en gran medida el éxito del trabajo. El contacto en las situaciones reales es la mejor vía para abordar estos contenidos y evaluar el desarrollo alcanzado por los niños.

La laboriosidad, como característica de la personalidad, posibilita en el niño la tenacidad, el esmero y la paciencia, cosas indispensables para realizar las tareas escolares, y un niño laborioso suele hacer sus trabajos bellos y bonitos. La laboriosidad, en los adultos, es fuente del trabajador creador, pues casi todos los científicos e inventores son muy laboriosos.