La independencia aparece definida en el diccionario de la Real Academia Española como la libertad y la autonomía, especialmente la de un Estado que no es tributario ni dependiente de otro, que se generaliza a otros aspectos como independencia económica. Desde este punto de vista le señala diversos sinónimos como son la autodeterminación, la autonomía, el autogobierno, la autosuficiencia, entre otros. También plantea su acepción de entereza y firmeza de carácter.

El Diccionario Psicopedagógico de la Asociación Mundial de Educadores infantiles la define como la posibilidad del sujeto de determinar su actuación por sus propios conocimientos y motivos, que posibilita regular la conducta tomando en cuenta las circunstancias e influencias externas. Desde este punto de vista señala que puede haber una independencia cognoscitiva, o capacidad para comprender y formular las tareas cognoscitivas, determinar los objetivos de una actividad, seleccionar los métodos más convenientes para realizar la actividad planteada, comprobar y comparar los resultados, y comprender y formular los problemas; y una independencia intelectual o capacidad en el alumno y desarrollo de habilidades para dividir los rasgos esenciales y los secundarios de los objetos, fenómenos y procesos de la realidad y mediante la abstracción y la generalización revelar la esencia de los conceptos nuevos.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

La independencia puede definirse como el estado de una persona o cosa que no necesita de otra para su realización, e implica entereza, firmeza de carácter, y la autonomía de la propia conducta.

Ser independiente quiere decir que no se depende de otro para hacer algo, o que no se quiere depender, lo cual no quiere decir que no se necesite o se quiera a los demás.

La independencia en su sentido más general implica la libertad, y por eso en una cultura de paz es indispensable que todos sean libres, hombres y pueblos, por lo que la independencia debe ser un valor muy importante a desarrollar en todos los países, pues solamente cuando todos son independientes puede haber una verdadera paz.

El niño cuando nace es un ser totalmente desvalido que moriría irremisiblemente sin la ayuda de los demás, por lo tanto, carece de independencia, y es solamente poco a poco y en el transcurso de su desarrollo evolutivo que va adquiriendo un cierto nivel de independencia que le posibilita hacer las cosas por sí mismo sin la obligatoriedad de recurrir a los otros.

Es así que a finales de la primera infancia debe haberse formado en el niño un nivel de autonomía, y confianza en sus propias fuerzas, que le posibilite realizar por sí solo la mayoría de las acciones de su vida cotidiana, aunque aún requiera del cuidado del adulto para su desenvolvimiento más apropiado.

Del modo que el niño no nace independiente, el proceso educativo ha de organizarse de forma tal que paulatinamente vaya adquiriendo esa calidad, mediante diversas actividades que van posibilitando tal logro, y que pueden ser muy diversas: el juego, trabajos, acciones de autoservicio, formación de hábitos y otras acciones educativas que van promoviendo un grado cada vez mayor de validismo y autonomía.

Suele ser un error de los adultos, particularmente de los padres, el coartar las posibilidades de independencia de los niños, siendo sobre protectores e impidiendo que hagan lo que pudieran hacer por sí solos, es por eso que la escuela infantil se convierte en un medio idóneo para posibilitar estos fines de lograr una formación apropiada de la independencia en los niños.