Proveniente del latín, la palabra gratitud aparece en el Real Diccionario de la Lengua Española como el sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera.

Otros diccionarios la definen como el agradecimiento, o el reconocimiento de un favor o beneficio que se nos ha hecho, un sentimiento que obliga a estimar un favor o un beneficio realizado, y que implica llevar a cabo una acción para corresponder con aquella. Es decir, la persona reconoce, interior y exteriormente, lo que se hecho por ella, o se le ha dado, y trata de corresponder en algo por aquello que recibió.

Consecuentemente, la gratitud es esencialmente una disposición interior que implica básicamente tres componentes: reconocimiento de algo recibido, apreciación por dicho hecho, y retribución para devolver la acción.  

PARTICULARIDADES 1 Y 2 PRIMARIA

La gratitud es un valor solo correspondiente al ser humano, y que se significa por la calidad de su motivo, pues es difícil tener gratitud hacia aquellos que actúan solo por amabilidad o por alguna expectativa de recompensa o un sentido de obligación. Es decir la gratitud es siempre desinteresada y ausente de motivos malsanos, es un sentimiento que conduce a estimar un beneficio recibido y a corresponder con aquella persona que ha hecho la acción.

Es por eso que se dice que la gratitud es esencialmente una disposición interior que implica básicamente tres aspectos importantes: el reconocimiento de algo recibido, la apreciación que se tiene por dicho hecho, y la retribución para devolver la acción hacia la persona que realizó el favor o la acción.

Cuando los niños y niñas acceden a la escuela sus sentimientos de gratitud son aún muy endebles, ya que por las particularidades del desarrollo en la primera infancia ellos consideran que se lo merecen todo y, por lo tanto, no requieren de una dosis de gratitud, esto se manifiesta aunque los educadores y padres previamente hayan tratado de dirigir ese comportamiento. Pero ello no quiere decir que los niños y niñas no sepan agradecer, solo que su manifestación externa, y su correspondiente interiorización, no es aún muy sólida.

En el primer ciclo deben realizarse actividades conducentes a consolidar este valor en los alumnos, para lo cual, el estudio y conocimiento de fábulas, relatos e historias en que esté presente una conducta de gratitud en los personajes, es una manera útil de trabajarla. Asimismo la realización de visitas y paseos a lugares y centros de trabajo en los que se realiza una labor que resulta útil a los demás, son también una vía de reforzar el valor de la gratitud.

Los juegos de roles en los que esté implícita una conducta de gratitud también son efectivos para desarrollar este valor. 

PARTICULARIDADES 3 O SUPERIOR PRIMARIA

Los escolares del segundo ciclo requieren de actividades más complejas, en las que se analice el concepto y se realicen estudios e investigaciones de obras y personajes que llevan en su esencia una conducta de gratitud, así como la valoración consciente de dicho valor en esas acciones: la gratitud es quizás uno de los valores que implica un mayor grado de abstracción en su interiorización por la dificultad de hacer actividades con este contenido específico, pues siempre están como acompañantes de la acción que se realiza y no como el contenido principal.

Es por ello que la gratitud ha de trabajarse como un eje transversal en todas aquellas actividades que permitan, como colofón de su análisis el concluir que, a consecuencia de la acción realizada, es obvia la presencia de un sentimiento de gratitud hacia las personas o entidades que realizan tales hechos.