PARTICULARIDADES 1 Y 2 PRIMARIA

Ser generoso supone utilizar la voluntad para hacer el bien, valorar lo que se tiene y dar de acuerdo con la necesidad de las personas, tener disponibilidad cuando alguien necesite ser escuchado, servir a los demás con el deseo y la seguridad de querer hacerlo, y no por conveniencia.

Al niño y la niña hay que inculcarles este valor desde muy temprano, y en lo cual el ejemplo personal de los adultos y de aquellos otros agentes que lo educan, tiene una importancia crucial.

Con los alumnos del primer ciclo las actividades para la formación de este valor deben incluir un contenido en los que esté implícito el ser dadivoso con los demás, el desprenderse o ceder algo propio para entregarlo a un coetáneo, y pueden ser muy variadas, por lo que en la escuela primaria para favorecer la formación de esta cualidad en estos alumnos pueden crearse múltiples situaciones pedagógicas que así lo promuevan, a partir de la experiencia personal, para luego trasladarse hacia la experiencia social.

Participar de acciones comunes que lleven implícitos actos generosos pueden ser muy útiles, como son el recolectar juguetes para los niños y niñas pobres, el hacer dibujos para entregar a los que están enfermos en un hospital, o recoger ropas para enviar a aquellos que en otras latitudes carecen de lo más elemental, y donde siempre se debe insistir en hacer un análisis del porqué realizar esas conductas, y las implicaciones que tienen para ellos mismos.

PARTICULARIDADES 3 O SUPERIOR PRIMARIA

Con los alumnos del segundo ciclo este análisis reflexivo más complejo de lo que se  consideran buenas o malas acciones en la actuación  de los demás resulta importante para la formación de la generosidad en los alumnos de estos grados, particularmente si se acompañan de vivencias intensas y perdurables, ello desarrolla no solo la generosidad sino también la sensibilidad emocional, lo cual a su vez debe apoyarse en el análisis cognoscitivo de las conductas generosas.

Este dar a los otros puede tener muchas variantes: dar cosas, ofrecer tiempo, prestar pertenencias, perdonar, prestar atención, etc., actos todos que suponen una toma de conciencia y decisión en algún momento dado. 

Los alumnos del segundo ciclo necesitan motivos para esforzarse a ser generosos, por lo que los maestros pueden abrir nuevos horizontes para sus alumnos sugiriéndoles actos que pueden llegar a ser muestra de generosidad, o explicándoles la necesidad que tienen algunas personas de recibir, para que se esfuercen y desarrollen un hábito de actuar en favor de los demás. En este sentido, deben trabajar en la iniciativa personal, procurando que los actos de generosidad no queden aislados de la intencionalidad de los educandos: servir con auténtico desprendimiento sin esperar nada a cambio, buscando el bien de los demás.

Pero la generosidad no solo se expresa en las relaciones humanas, sino también en las de orden social, en el intercambio entre las comunidades, las regiones, los pueblos, de ahí que el concepto de paz implique siempre un grado de generosidad, en particular de aquellos países más poderosos económicamente hacia los más pobres y poco desarrollados, por lo que los alumnos del segundo ciclo deben desempeñar un rol activo en todas aquellas campañas, foros, seminarios y talleres que impliquen la solidaridad con los demás pueblos, que tiene en su base una conducta generosa hacia la diversidad de los seres humanos.