Según el Diccionario de la R.A.E. la flexibilidad consiste en la facilidad para acomodarse a distintas situaciones o a las propuestas de otros. Desde este punto de vista puede tener connotaciones positivas y negativas en la medida en que se relacione con un determinado comportamiento. Así, mientras que en un caso puede valorarse como el ser susceptible a cambios según las circunstancias o necesidades, lo cual le da un carácter positivo al relacionarlo con la posibilidad de adaptación a las nuevas condiciones, sin embargo, puede valorarse como la cualidad humana que hace que un sujeto tenga disposición para doblarse fácilmente, o que en un enfrentamiento se pliegue con facilidad a la opinión, a la voluntad o a la actitud de otro o de otros.

En realidad una connotación favorable radica en plantearla como la posibilidad de no sujetarse a normas estrictas, dogmas o trabas, lo que favorece el cambio si las condiciones así lo recomiendan, y desde el punto de vista del desarrollo psíquico su relación con el pensamiento, en la que la flexibilidad del mismo constituye una condición importante para los procesos de asimilación y acomodación, y la posibilidad de analizar diversas variantes de solución, decisión o asunción de un problema cualquiera.

PARTICULARIDADES 1 Y 2 PRIMARIA

Una persona flexible es aquella que no se sujeta a normas estrictas, a dogmas o a trabas, que tiene formada una disposición para ajustarse con facilidad a la opinión, a la voluntad o a la actitud de otro o de otros, y ello hace que sea  susceptible de cambios o variaciones según las circunstancias o necesidades. Es capaz de modificar los propios criterios, aceptar que se puede estar equivocado, acomodar el pensamiento a las nuevas circunstancias, cambiar la conducta dados los hechos, no es rígida, es ajustable ante los hechos e ideas.

El hecho del ingreso a la escuela determina que, aunque el niño y la niña aún sean de la primera infancia como secuencia del desarrollo evolutivo, sin embargo, las nuevas condiciones de vida y organización les imponen un cambio de su conducta. Esto implica que su status y el sistema de interrelaciones varían, y donde el éxito y la consideración de ellos ya no van a radicar solamente en su encanto y aceptación personales, sino fundamentalmente en el logro obtenido en el aprendizaje, que se convierte en el eje central de su posición en el grupo escolar.

Esto requiere un alto desarrollo de la flexibilidad del pensamiento, que todavía en los alumnos del primer ciclo es bastante precaria. Ello obliga ya no solamente a realizar tareas concretas que demuestren a los niños y niñas como variando las condiciones se puede obtener quizás un mayor éxito, sino a verbalizar y concienciar como el cambio produce el éxito, cuando las condiciones así lo imponen. Ello requiere que tras de cada actividad en que se trabaje la flexibilidad se realice un análisis del porqué el cambio de las condiciones promueve el éxito, y aferrarse a lo anterior, conduce al fracaso.

PARTICULARIDADES 3 O SUPERIOR PRIMARIA

En los alumnos del segundo ciclo enseñarles a ser flexibles significa crear en ellos una actitud que los prepara adecuadamente para la continuidad escolar, pues en sus interrelaciones se encuentra en un colectivo al cual tiene que adecuarse, funcionar al unísono de los demás, tener en cuenta sus criterios, y variar las propias opiniones si así se requiriera, para cumplir las normas y obligaciones que la escuela exige.

En este sentido los contenidos a desarrollar mediante las diversas formas organizativas del proceso pedagógico del segundo ciclo, han de insistir mucho más en el análisis de las condiciones y sus posibles variantes, para irles interiorizando una actitud flexible, en las que la valoración de situaciones contradictorias propicia grandemente la formación de esta cualidad, la cual se apoya para ello en las posibilidades que el pensamiento lógico-verbal les ofrece ahora para sus análisis. De igual manera la realización de actividades colectivas en las que el éxito dependa del concurso de todos los integrantes que conforman su grupo, y el cambio de roles dentro del sistema de acciones a realizar, significan procedimientos muy efectivos para flexibilizar el pensamiento y las conductas previamente asumidas.

La flexibilidad, junto con la tolerancia, constituye uno de los rasgos más importantes de la personalidad en relación con una cultura de paz, dado que el adaptarse a lo que los demás piensan y poder asimilar dichos criterios y transformar los propios, es básico en la consecución de la paz.