La cooperación es definida por el Diccionario de la R.A.E. como el obrar conjuntamente con otro u otros para un mismo fin, una actuación conjunta que persigue un propósito común.

Otros diccionarios plantean que la misma consiste en el trabajo en común llevado a cabo por parte de un grupo de personas o entidades hacia un objetivo compartido, generalmente usando métodos también comunes.

También se define como la acción simultánea de dos o más agentes que obran juntos y producen un mismo e idéntico efecto. De igual manera es en ocasiones conceptuada como la ayuda, auxilio o socorro que se presta para el logro de algún objetivo o un propósito.

Lo opuesto de la cooperación es la competición, y ambos conceptos forman una díada dialéctica, porque para competir hay que organizarse en un grupo, y cooperar entre los integrantes para alcanzar objetivos específicos.

Se plantea por muchos que la cooperación es la forma más apropiada de gestión social, por lo que se obra de conjunto para un mismo fin en beneficio mutuo.

La cooperación en su esencia implica el compartir metas o deseos, el intercambio, un clima de positividad en el contacto, y un valor que se asocia a los resultados a obtener.

El término de cooperación en su sentido general también ha sido definido como al establecimiento de todo tipo de relaciones que se establecen entre distintos agentes o entidades que obran en común a través de acciones, proyectos, programas, y procesos.
Desde el punto de vista de su enfoque social el concepto o categoría de la cooperación dio la base para un movimiento social durante los siglos XIX y XX que recibió el nombre de cooperativismo.

PARTICULARIDADES 1 Y 2 PRIMARIA

La cooperación se va formando desde las más tempranas edades, enseñando a los niños y niñas a realizar muchas y variadas acciones, tales como socorrer a otro, saber coordinar acciones para realizar un trabajo de grupo, prestar ayuda a los demás para realizar una tarea común, sentir alegría colectiva por el logro de un resultado, defender a los compañeros y ayudarlos cuando se encuentren en dificultades.
 
En la escuela primaria el reforzamiento por el maestro de los comportamientos favorables a una relación de cooperación entre los alumnos favorece el surgimiento de emociones que acompañan a los encuentros cooperadores, y fortalecen la formación de actitudes y comportamientos que paulatinamente van cobrando un carácter más estable, y donde el propio modelo del maestro es un elemento de crucial importancia para la consolidación de estas conductas cooperadoras.

En los niños y niñas del primer ciclo las propias condiciones organizativas de la escuela les imponen la asimilación de conductas cooperadoras, pues muchas de las actividades que realizan requieren ayudarse unos y otros alumnos, tal como sucede cuando hacen un trabajo conjunto, se les asigna una tarea común, colaboran en diversas acciones que forman parte de la vida cotidiana de este medio escolar.

Los juegos de roles complejos, como puede ser el argumento de ser miembros de la Cruz Roja que ayudan a las personas necesitadas, colaboran en mucho al desarrollo de conductas cooperadoras, asimismo los juegos de reglas, en los cuales hay que atenerse a patrones establecidos para poder jugar, son muy efectivos para formar conductas de colaboración.

No obstante, el trabajo cotidiano del maestro para formar este valor en estos alumnos que acaban de ingresar a la escuela no es fácil, porque aún mantienen muchas de las particularidades propias de su edad, y requiere de paciencia y comprensión, y sobre todo de la realización de las actividades que vayan interiorizando los rasgos de personalidad que caracterizan a la persona cooperadora.

PARTICULARIDADES 3 O SUPERIOR PRIMARIA

Los alumnos del segundo ciclo asumen ya de por sí actitudes de cooperación, en lo que colaboran en mucho la formación de equipos deportivos diversos y juegos de competencia que requieren la cooperación mutua. Además, por su propio nivel intelectual pueden realizar tareas de contenido social, como la realización de campañas, la organización de encuentros y efemérides, la elaboración de materiales para distribución comunitaria, que en su base tienen un gran contenido de cooperación. De igual manera la realización de foros, talleres e investigaciones les ayudan en mucho a formar actitudes cooperadoras, porque sin el concurso de todos no es posible tener éxito en tales tareas.

La valoración en el aula del comportamiento individual y grupal constituye una vía de análisis y reflexión que ayuda a estos escolares mayores a concienciar sus comportamientos gregarios de los que no lo son, y el plantearse acciones y metas para superar su falta de cooperación.

El estudio de materiales referentes a la solidaridad y la aceptación de la diversidad, en cuya base está la cooperación con los otros, posibilitan la formación de una cultura de paz en estos escolares mayores, por lo que el maestro debe trabajar de forma mantenida para lograr en sus alumnos una conducta cooperadora hacia otros pueblos y países.