La confianza es un valor que se dirige hacia el propio individuo, tal cuando se define como la esperanza firme que se tiene de alguien o algo, la seguridad que alguien tiene en sí mismo o el ánimo, el aliento, y el vigor para obrar; hacia los otros cuando se conceptúa como alguien con quien se tiene trato íntimo o familiar y en quien se puede confiar, como hacia un objeto, cuando se afirma que éste posee las cualidades recomendables para el fin a que se destina.

La confianza suele también valorarse en dos direcciones: del yo a los otros, y de los demás al individuo, en este caso se habla de confianza mutua. En este sentido también suele valorarse como la sencillez, la amistad o la intimidad en el trato. Esto puede llegar también a un extremo, y una acepción importante de la confianza la equivalencia a hacer algo en secreto y con la actitud de que no se divulgue y conozca por los demás.

PARTICULARIDADES 1 Y 2 PRIMARIA

El primer grado marca el inicio de la vida escolar, lo que exige del niño una actividad diferente a la que venía realizando aun en los casos en que ha recibido preparación, las exigencias hacia el niño aumentan, se reclama de él mayor atención y dedicación a la actividad docente, que además requiere de un mayor esfuerzo intelectual. Los procesos voluntarios en esta edad están aún en formación, lo que quiere decir que aún no están completamente desarrollados.

La etapa de la vida, desde los seis hasta los once o doce años se conoce como etapa o edad escolar, ya que la actividad de aprender, la actividad docente, ocupa el centro de la vida del niño y favorece un conjunto de transformaciones fundamentales en él. Es conveniente destacar que, en las etapas iníciales del ciclo, el niño de primer grado apenas se diferencia del niño de preescolar, lo que requiere gran cuidado por parte del maestro en la introducción paulatina de los requerimientos escolares. Esto requiere de una etapa de aprestamiento que se plantea a inicios del curso, con el propósito de crear las condiciones necesarias para un buen aprendizaje. El maestro organizará esta etapa en función de las condiciones reales de su grupo, teniendo en cuenta los resultados que ha alcanzado los niños en la etapa preescolar.

De no tener en cuenta lo explicado anteriormente se corre el riesgo de que el alumno ante el fracaso de no poder cumplir con los nuevos requerimientos, pierda confianza en si mismo y baje su autoestima, también es importante que se le enseñe a relacionarse adecuadamente con sus compañeros en el juego, en las actividades extradocentes y extraescolares.

Es posible que, tanto en esta etapa como en otros momentos del ciclo, el maestro observe conductas muy diferentes en sus alumnos. En unos apreciará la forma en que trabajan y acometen las tareas del grado, rápido y bien, mantienen las normas correctas de conducta, juegan y se relacionan amigablemente con sus compañeros., sin embargo, observará además que hay niños que desconocen o violan las reglas de conducta, presentan hábitos inestables y dificultades al realizar las tareas docentes; otros no se incorporan al juego del grupo o crean dificultades al hacerlo, son lentos y hay que recordarles constantemente las actividades que deben realizar.

Las particularidades individuales que hemos descrito y otras muchas, han de ser tenidas en cuenta por el trabajador docente para dirigir el trabajo del grupo, determinar los métodos y procedimientos que ha de utilizar y, sobre todo, para orientar aquellos aspectos de la personalidad de sus alumnos que requieren especial atención, por ejemplo, la confianza en si mismo, para poder cumplir no solo con las tareas docentes sino en tener adecuadas  relaciones interpersonales con sus compañeros, demostrando también confianza en los demás.

PARTICULARIDADES 3 O SUPERIOR PRIMARIA

En este ciclo el niño ha sufrido cambios en su desarrollo, el movimiento es una necesidad de su cuerpo en crecimiento, que no siempre puede controlar voluntariamente y que no debe reprimirse, sino atenderse convenientemente.

La educación física en este ciclo debe tener como uno de sus objetivos desarrollar habilidades motrices  que le permitan juegos y ejercicios motores competitivos, en los cuales se procurará que los niños menos aventajados en los movimientos no pierdan seguridad sino darles confianza en sus posibilidades y enseñarlos a trabajar en equipo confiando también en sus compañeros a través del  desarrollo de estos juegos.

En este ciclo el niño debe crecer y educarse en un ambiente de alegría, seguridad, comprensión, cariño y afecto, condiciones indispensables para el desarrollo de una personalidad equilibrada, y una buena relación con los demás. Debe procurarse que el escolar desde los primeros grados experimente vivencias de éxito, que experimente sentimientos de alegría que le dan seguridad y confianza en sus posibilidades y en la de sus compañeros.

Señalamos anteriormente la necesidad de que el maestro no pierda la paciencia si el niño incumple la norma que le fue explicada y que pareció entender. Buscar la causa de la conducta incorrecta, no ofenderlo con palabras ni con gestos.

Destacamos la educación de las relaciones correctas entre los niños como un aspecto a atender de forma especial porque muy a menudo, el maestro trabaja frontalmente con ellos, imparte todas las asignaturas del Plan de Estudio y olvida un tanto que es necesario orientar al niño en cómo deben ser sus relaciones con los compañeritos, no se le enseña qué es lo correcto y lo incorrecto en las relaciones con los que lo rodean.

Los niños de estas edades se unen para jugar a partir de la simpatía que sienten por otros niños, mas adelante valoran a sus compañeros según sus habilidades físicas e intelectuales, pero sobre todo  influyen mucho las habilidades físicas. Conversando con ellos expresan sus valoraciones, aprueban y desaprueban lo que otros hacen.

A menudo los alumnos rechazados por sus coetáneos son aquellos de los que se dice que no aprenden bien, “no sabe jugar, o no respeta las reglas del juego”, “no trabaja bien en el equipo”, etc. Estos ejemplos deben hacer reflexionar a todos los maestros, acerca de cuántas veces se repiten frases negativas o positivas a un mismo alumno y cómo eso desfavorece la opinión que el grupo se forma de él.

Debe trabajarse para garantizar que, en momentos conflictivos para el niño, en los que se enfrente su deseo personal con lo que él sabe que se espera de él, aprenda a elegir la conducta correcta sin control externo. Esto se inicia en los primeros grados y continúa durante toda la etapa escolar. Es esta la regulación moral que se deberá formar en nuestros escolares en la medida en que asimilen el contenido de las normas y cualidades morales que caracterizan al ciudadano que se quiere formar y en esa dirección la escuela ha de trabajar.