La confianza es un valor que se dirige hacia el propio individuo, tal cuando se define como la esperanza firme que se tiene de alguien o algo, la seguridad que alguien tiene en sí mismo o el ánimo, el aliento, y el vigor para obrar; hacia los otros cuando se conceptúa como alguien con quien se tiene trato íntimo o familiar y en quien se puede confiar, como hacia un objeto, cuando se afirma que éste posee las cualidades recomendables para el fin a que se destina.

Algunos diccionarios la definen como la creencia en que una persona será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación y pensamientos, lo cual se refuerza en función de las acciones.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

El desarrollo de la confianza en sí mismo en las edades de 0 a 6 años, depende fundamentalmente del adulto y de sus métodos al educar a los niños.

Es necesario enseñar al niño a tener una adecuada disposición para querer realizar las acciones con alegría y seguridad, a mostrarse tal como es y a expresar lo que siente y piensa, todo esto es muy importante para que tenga confianza en sí mismo.

El educador debe permitir que el niño se exprese e intercambie con él sus vivencias, que actúe con naturalidad, que acepte hacer la tarea que se le orienta con disposición y agrado, en fin, se trata de establecer una relación adecuada con el niño.

Otro aspecto importante para desarrollar en el niño la confianza en sí mismo, es brindarle la posibilidad de actuar por sí solo, de llegar a un resultado satisfactorio en la actividad, para eso al preparar las actividades el educador tendrá como punto de partida lo que el niño puede llegar a hacer, según su desarrollo real y potencial, lo que necesita hacer; lo que se quiere lograr que él haga, y a dónde debe llegar dado los objetivos planteados en el programa.

En la medida que el niño vaya siendo más independiente en la solución acertada de cada tarea, más confianza en sí mismo tendrá, lo que no quiere decir que para llegar a la independencia, anteriormente no lo hayamos ayudado, dándole solo aquel  nivel de ayuda que el niño necesite.

Otro asunto importante es la adecuada y justa valoración que hace el adulto de las actividades que realiza el niño, este es un factor determinante en su estado emocional y en la actitud que asuma ante las diferentes tareas que se le encomiendan y en la seguridad en sí mismos; ya que él siempre espera esta evaluación del adulto, que es su modelo y guía en la adquisición del conocimiento; si lo valora injustamente o inapropiadamente, con métodos que lo dañen, perderá confianza en sí mismo.

Es necesario elogiar al niño, estimularlo cuando algo le salga bien, y si no lo hace correctamente decirle que hoy no le salió  bien, pero si se sigue trabajando mañana le saldrá mejor.