En términos generales el significado de la palabra control se refiere, según el Diccionario de la R.A.E. a la comprobación, inspección, fiscalización o intervención de algo, que implica su regulación dentro de un sistema cualquiera. A su vez se evalúa como dominio, mano o preponderancia. Es un vocablo que puede relacionarse con una gama infinita de acciones humanas. Otros diccionarios coinciden con las definiciones anteriores, añadiendo la limitación o verificación de una cosa, o dispositivos que permiten regular el funcionamiento de una máquina, aparato o sistema.

Cuando este significado se aplica a las propias particularidades del ser humano se entra en la definición de autocontrol, que desde el punto de vista psicológico se enfoca como la capacidad de regular u orientar la propia conducta. En este sentido, el Diccionario Psicopedagógico de la Asociación Mundial de Educadores infantiles lo define como el control realizado por uno mismo de un cierto número de funciones fisiológicas o de comportamientos generalmente involuntarios.

Es así como la cualidad humana del autocontrol se enfoca entonces como la formación en el sujeto de una capacidad que permite la dirección, orientación y regulación de la propia conducta en su sentido más general.

PARTICULARIDADES 1 Y 2 PRIMARIA

El ingreso a la escuela es un hecho de particular importancia para el niño y la niña, porque, aunque desde el punto de vista de su desarrollo psíquico son parte aún de la etapa de la primera infancia, las condiciones organizativas que impone la escuela hacen un efecto considerable en su comportamiento y las posibilidades de su control.

Esto hace que el alumno del primero y segundo grados no tiene todavía bien desarrollado el autocontrol de su conducta, pues aún con frecuencia actúa por impulsos y deseos inmediatos, le cuesta trabajo inhibir su conducta y en ocasiones asume una postura negativista, que se confunde con la desobediencia intencionada. Para su solución se necesitan varias adquisiciones en el desarrollo de los procesos psíquicos sobre la base de la subordinación de los motivos, priorizando tareas y encomiendas por encima de otras cosas más agradables para él como puede ser, por ejemplo, el juego, que aún constituye una fuerte actividad central en su desarrollo.

Pero, el entorno escolar ejerce una influencia poderosa, y ya con estos niños y niñas del primer ciclo es posible no centrarse únicamente en acciones concretas para formar el autocontrol, sino diseñar actividades que impliquen un mayor grado de interiorización y concientización de los fines y objetivos de la conducta, en el cual tiene un efecto considerable el valorarse ya como escolares, por lo que la realización de actividades conjuntas con los alumnos del segundo ciclo, en las que no se les exija drásticamente los mismos patrones conductuales, juega un rol importante para el desarrollo de su autocontrol.

PARTICULARIDADES 3 O SUPERIOR PRIMARIA

En el segundo ciclo el grado de desarrollo de la capacidad del autocontrol en estos escolares mayores les posibilita el poder dirigir su conducta en el sentido deseado en un grado mucho amplio que en los primeros grados, lo cual se relaciona  estrechamente con el hecho de haberse rebasado la crisis de los seis-siete años, y con una más organizada y estructurada jerarquización de motivos. Esto unido a un incremento de la voluntad posibilita que estos escolares puedan organizar mejor su conducta y abstenerse de realizar comportamientos impulsivos o incontrolados.

El término psicológico de  autocontrol es utilizado entonces para referirse a la habilidad para dirigir o controlar la propia conducta, una acción que ejerce el sujeto sobre sí mismo que le permite enfrentar y dominar mediante un esfuerzo volitivo las manifestaciones de la personalidad que pueden dañar su comportamiento.

Para desarrollar de manera eficiente este autocontrol  y lograr que regulen su conducta de forma voluntaria, en el caso de estos escolares de los grados mayores esto descansa mucho en el seguimiento de una organización de la conducta, un horario establecido para las actividades y la asimilación de la disciplina y formación de una autodisciplina, lo cual les ha de facilitar la regulación de su comportamiento.

Es muy importante, por lo tanto en estos a niños y niños, el análisis individual y grupal de los propios comportamientos, a través de asambleas de aula, discusiones de grupo, clases y otras actividades pedagógicas, en los que se insista en el valor de poder imponerse y concientizar una autodisciplina, la cual puede trabajarse en todas las actividades que realizan los alumnos en al escuela, y donde cualquier oportunidad es buena para hacerlo. Es decir, que la acción pedagógica fundamental ha de dirigirse ya no tanto a la realización de acciones concretas, que, no obstante, aún deben mantenerse, como a la elaboración en el plano interno de controles que regulen su comportamiento, y en la que cobra una importancia particular la autovaloración por el propio alumno del comportamiento de los demás y del suyo propio.