En términos generales el significado de la palabra control se refiere, según el Diccionario de la R.A.E. a la comprobación, inspección, fiscalización o intervención de algo, que implica su regulación dentro de un sistema cualquiera. A su vez se evalúa como dominio, mano o preponderancia. Es un vocablo que puede relacionarse con una gama infinita de acciones humanas. Otros diccionarios coinciden con las definiciones anteriores, añadiendo la limitación o verificación de una cosa, o dispositivos que permiten regular el funcionamiento de una máquina, aparato o sistema.

Cuando este significado se aplica a las propias particularidades del ser humano se entra en la definición de autocontrol, que desde el punto de vista psicológico se enfoca como la capacidad de regular u orientar la propia conducta. En este sentido, el Diccionario Psicopedagógico de la Asociación Mundial de Educadores infantiles lo define como el control realizado por uno mismo de un cierto número de funciones fisiológicas o de comportamientos generalmente involuntarios.

Es así como la cualidad humana del autocontrol se enfoca entonces como la formación en el sujeto de una capacidad que permite la dirección, orientación y regulación de la propia conducta en su sentido más general.

PARTICULARIDADES EDUCACIÓN INFANTIL

El autocontrol podría definirse como la capacidad para poder dirigir la propia conducta en el sentido deseado, y desde este punto de vista se relaciona con prácticamente cualquier cualidad humana.

El niño de cero a seis años, no tiene desarrollado el autocontrol de su conducta, pues en los primeros años actúa por impulso y deseos inmediatos, le cuesta trabajo inhibir su conducta y ante un “no lo hagas”, se mostrará desinteresado o negativista, hasta el punto de que muchos adultos piensan que se trata de una respuesta de  desobediencia intencionada. Pero esto no es así, es solo producto de que su desarrollo aún no le permite el control voluntario de su conducta.

Se necesitan  varias adquisiciones en el desarrollo de los procesos psíquicos para que el niño logre controlar su conducta de forma voluntaria, como es, por ejemplo, la comprensión del lenguaje adulto, lo cual le ha de facilitar la regulación de su comportamiento.

Por otro lado, el incipiente desarrollo de la voluntad, hace que ya en la segunda mitad de este período y casi finalizándose, se produzca una adquisición muy importante: el niño aprende a subordinar motivos, por ejemplo, que si quiere jugar debe primero hacer sus deberes escolares. Esto es un largo proceso, en el que primero cumple lo que el adulto le dice por agradarlo, pero donde en realidad no hay aún la interiorización de la necesidad de hacerlo por el beneficio que esto le reporta a él y a los demás. Con una educación adecuada finalmente el niño logra esta interiorización, entonces si es posible hablar de que existe un autocontrol.

Trabajar el autocontrol es necesario para preparar al niño para su ingreso a la escuela primaria, hay que enseñarle a que espere su turno en una fila, a no hablar todos a la misma vez. Es muy importante que aprenda a priorizar y cumplir algunas tareas y trabajos por encima de otras cosas más agradables para él, por ejemplo, el juego. También debe aprender a escuchar  atentamente.

El autocontrol de la conducta puede trabajarse en todas las actividades que realiza el niño tanto en la escuela infantil como en el hogar, y cualquier oportunidad es buena para hacerlo.